Hubo un momento que nos preguntamos, ¿sufrir, trabajar mil horas y perder la salud por el camino es emprender?
Después de parar nos dimos cuenta que no teníamos ni puñetera idea de emprender.
Volvimos a la linea de a pedir ayuda, a formarnos y empezamos por una vez a disfrutar de nuestro emprendimiento.